viernes, 27 de mayo de 2011

La Plaza Mayor de Madrid.

La Plaza Mayor de Madrid está situada en el centro de la ciudad, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol y de la Plaza de la Villa, y junto a la calle Mayor.
Los orígenes de la plaza son en siglo XV, cuando en este sitio, conocido como «Plaza del Arrabal», el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera lonja, para regular el comercio en la plaza.
En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién terminará la plaza en 1619.
La Plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios fue en 1670 y el encargado de la reconstrucción fue Tomás Román. El último, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno.
En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca en 1616.
Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza. Dispone de nueve puertas de acceso. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como tiendas de coleccionismo.

                              

Estatua de Felipe III.
La estatua ecuestre de Felipe III que se encuentra en el centro de la Plaza Mayor fue comenzada por el escultor italiano Juan de Bolonia y terminada por su discípulo Pietro Tacca en 1616. Fue regalada al Rey español por el entonces Gran Duque de Florencia, estando inicialmente situada en la Casa de Campo.
En 1848 la Reina Isabel II ordena su traslado desde su emplazamiento anterior a la Plaza Mayor.

La incredulidad de Santo Tomás.

Es una obra de Caravaggio de estilo barroco como todas las que hemos visto anteriormente.
El lienzo con la Incredulidad de Santo Tomás fue pintado para la familia Giuliani. La obra nos muestra el momento en que Cristo Resucitado se ha aparecido a sus discípulos, pero Tomás aún no cree en su identidad, por lo que Cristo mete uno de sus dedos en la llaga del costado. Este hecho, es la mayor prueba física del reconocimiento de Cristo, la demostración de su regreso desde el reino de los muertos. Caravaggio ha hecha la obra de tal manera que mezcla completamente en el punto de la llaga con el dedo metido, de tal modo que la atención de los personajes del lienzo se ve atraída por esta prueba. El habitual naturalismo de Caravaggio se vuelve aquí casi de sentido científico: la luz fría cae irregularmente sobre las figuras, iluminando el cuerpo de Cristo con un tono amarillento, que le hace aparecer como un cadáver.

                                         The Incredulity of Saint Thomas by Caravaggio.jpg

La conversión de San Pablo.

La conversión de San Pablo es un cuadro del pintor manierista Caravaggio. De nuevo, usa el mismo lenguaje que en La crucifixión de San Pedro para dar a conocer el mensaje bíblico. Esta no fue aceptada, pero otra versión pictórica del mismo tema bíblico, sí lo fue. La primera mostraba al santo empequeñecido ante el caballo, provocando un intercambio de palabras entre un soldado y Caravaggio.
El joven aún llamado Saulo era un soldado perseguidor de los cristianos. Un mediodía, de camino a otra ciudad, fue derribado del caballo por una poderosa luz, Saulo quedó ciego varios días y milagrosamente recuperó la vista con los cuidados de la comunidad cristiana. Se convirtió al cristianismo y adoptó el nombre de Pablo.
Conversión de San Pablo
Caravaggio usa la técnica del claroscuro y el esforzo.
                                                                

La cena de Emaus.

Archivo:Supper at Emmaus by Caravaggio.jpg

Los discípulos de Emaús o Cena de Emaús es un cuadro del pintor italiano Caravaggio. Está realizado al óleo sobre lienzo. Se conserva en la National Gallery de Londres (Reino Unido). Al igual que ocurrió con otras obras de Caravaggio, causó gran polémica debido a la forma de tratar un tema religioso, lo que obligó al autor a pintar una nueva versión. Se representa a los dos discípulos de Jesucristo: Cleofás a la izquierda y Santiago a la derecha, en el momento de reconocer al Cristo resucitado, que se había presentado como el invitado a la cena. El cuadro representa el momento en el que bendice el pan, acto que forma parte de la Eucaristía. Cristo está representado con los rasgos del Buen Pastor.
El estilo con el que se narra esta escena evangélica es realista. Los discípulos tienen cara de trabajadores y la figura de Cristo es regordeta y ligeramente femenina. La Iglesia se opuso fuertemente a esta forma de tratar los temas religiosos .
La pintura es atípica porque las figuras son de tamaño natural y el fondo oscuro y vacío, debido a que utilizó la técnica del claroscuro. El realismo y simbolismo se representa en los alimentos básicamente.

La fontana de Trevi.

La Fontana de Trevi es la mayor y más ambiciosa de las fuentes barrocas de Roma.
La fuente está situada en el cruce de tres calles, marcando el punto final del Aqua Virgo, uno de los antiguos acueductos que suministraban agua a Roma. En el 19 a.C., supuestamente con la ayuda de una virgen, los técnicos romanos localizaron una fuente de agua pura a sólo 22 km de la ciudad (escena representada en la actual fuente). Esta Aqua Virgo corría por el acueducto más corto de Roma y fue usada durante más de cuatrocientos años. Los romanos medievales quedaron reducidos a sacar agua de pozos contaminados y del río Tíber, que también se usaba como cloaca.
La costumbre romana de construir una fuente al final de los acueductos que traían agua a la ciudad fue resucitada en el siglo XV, con el Renacimiento. En 1453, el papa Nicolás V terminó de reparar el acueducto Aqua Virgo y construyó una simple pila, diseñada por el arquitecto humanista León Batista Alberti, para anunciar la llegada del agua. En 1629 el papa Urbano VIII, encontrando la fuente anterior insuficientemente dramática, pidió a Bernini que esbozase posibles renovaciones, pero el proyecto fue abandonado cuando el papa murió.
En esta fuente cuando va el turismo es frecuente arrojar una moneda a la fuente y se dice que volverás algún día a Roma.                                          


La fuente de los cuatro ríos.

Archivo:Vierstroemebrunnen Piazza Navona Rom.jpgLa escultura de la Fuente de los Cuatro Ríos, se encuentra en la Plaza Navonna en Roma (Italia) y fue ideada y tallada por el escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini en 1651,cuando el papa era Inocencio X, en plena época barroca, durante el mejor período de este artista.
La fuente tiene una base formada de una gran piscina elíptica, y en su centro de una gran bloque de mármol, sobre el que hay un obelisco egipcio de época romana.
Las estatuas que componen la fuente, tienen unas dimensiones mayores que en la realidad y son representaciones de los cuatro ríos principales de La Tierra: Nilo, Ganges, Danubio y el Río de la Plata. En la fuente cada uno de estos ríos está representado por un gigante de mármol. Se representan cuatro hombres, pero ninguno está mirando a los edificios de alrededor, un gesto que hace Bernini por venganza a que no le hayan encargado a él la construcción de los demás elementos de la plaza.
También representa aimales y plantas de especies muy potentes. El espectador, girando en torno a la fuente, descubre nuevas formas que antes estaban escondidas o cubiertas por la masa rocosa. Con esta obra Bernini quiere representar el realismo de la naturaleza.

                                                                                  

El éxtasis de Santa Teresa.

La obra es del escultor y pintor Bernini. De arte barroco. Fue realizada entre 1647 y 1651, por encargo del cardenal Cornaro, para ser colocada donde iría su tumba, en la Iglesia de Santa María de la Victoria, en Roma, donde actualmente se encuentra, en la Capilla Cornaro.
Se completó en 1652 y costó como unos 12.000 dólares. Bernini expresa el intenso dolor físico en la expresión facial que se unía a un estado de alegría divina. La postura del cuerpo y la expresión facial de santa Teresa ha hecho que algunos atribuyan su experiencia a un momento climático.
Las figuras están realizadas en mármol blanco principalmente, y los rayos del sol de bronce. Tiene una altura de 3,5 metros. La fuerte expresividad de la obra, el desorden de las figuras y en especial el pliegue del manto de la santa, demuestran que es de estilo barroco. Bernini además pintó la capilla donde fue colocado la escultura, para darle mayor realismo.